
bilidad y nivel salarial. Además, se agudizaron las
acceso al trabajo, como por las sobrecarga de res-
En el ámbito de la educación escolar, algunas
voces promulgaban la oportunidad de cambio. Al
inicio de la pandemia, desde organismos como la
UNESCO, Luthra (2020) expresó la necesidad de
“reinventar la escuela”, extender el trabajo escolar
con plataformas de aprendizaje, y “replantearse
la función del docente” ante su demostración de
-
las familias, los alumnos y docentes hicieron evi-
dente la imposibilidad de transformación orienta-
da a la digitalización radical de la escolarización:
la carencia de dispositivos digitales en las familias,
la falta de saberes tecnológicos y pedagógicos, y la
confrontación entre la tarea de la escuela y los do-
las familias, que priorizaba contener y cuidar en
Por su parte, los alumnos de todos los niveles
educativos se vieron afectados de diversas mane-
ras: miles perdieron a familiares, se vieron obliga-
dos a participar en los cuidados de enfermos y en
-
dida de padre y madre. El regreso a las escuelas, en
primera instancia de manera escalonada, generó
múltiples retos sobre las formas de trabajo escolar;
docentes y alumnos debían adaptarse a la “nueva
normalidad”.
Docentes y directivos comenzaron a pregun-
desigualdades. No sólo por el ensanchamiento
de la brecha digital, sino por las condiciones ma-
teriales, sociales y subjetivas en las que miles de
alumnos enfrentaron su educación. Estas tienen
efectos duraderos en su asistencia, permanencia
y modos de estar en la escuela. A las ya existen-
tes condiciones de precariedad socioeconómica,
se sumaron manifestaciones de malestar emocio-
nal, trastornos de salud física y mental, asociados
al aislamiento y la incertidumbre. Además, en las
escuelas se enfrentaron -y lo siguen haciendo- a los
ampliamente difundidas por organismos interna-
cionales como el Banco Mundial, la UNESCO y
la crisis del COVID-19 afectó especialmente a los
sectores con menos recursos, incluso en aquellos
casos en los que el vínculo educativo se mantuvo
de alguna manera. Este discurso ha sido sostenido
por funcionarios del sistema educativo, directivos
y docentes, sien embargo, es necesario repensarlo a
abundantes, las transformaciones posteriores en
las formas de trabajo escolar han sido menos pro-
blematizadas. En muchas escuelas, el regreso pre-
-
jes, de hábitos de trabajo con materiales analógicos,
de comprensión lectora y escritura, de rutinas, de
vínculos. Como lo advertía Christakis (2021) y
cuya vigencia sostenemos, “hay muchas cosas que
sólo sabremos con el paso del tiempo, incluidos los
efectos a largo plazo de la enfermedad” (p. 9). Estos
efectos no se limitan a la salud física o mental, sino
que se proyectan sobre el conjunto de nuestras
prácticas educativas alterando, en distintos niveles,
las condiciones de escolarización, las expectativas
institucionales y las posibilidades pedagógicas.
1.2. Trabajo escolar y vínculo con el conoci-
miento
En esta indagación, nos apoyamos en dos
grandes orientaciones: la sociología de la educa-
ción francesa, particularmente los estudios so-
bre las prácticas de saber en las escuelas (Barrère,
2003; Barrère y Nous, 2021; Netter, 2015, 2023),
subrayan la importancia de los espacios y los arte-
factos en las interacciones pedagógicas (Gourlay,
Lanclos y Oliver, 2015; Gourlay, 2015).
Desde una perspectiva sociomaterial como la
que asumimos en la investigación, el trabajo esco-
lar es un dispositivo complejo en el que conver-
gen espacios, tiempos, materialidades y formas
de relación con el conocimiento. Es testigo de un
tiempo (Chartier, 2012) de la escuela y de la vida
escolar, que tiene potencial para hacer visibles,
silenciar o explicar eventos y formas de ser de la
tareas, consignas, marcos institucionales, produce
docente y de hacer escuela. Las formas del trabajo
Revista de la Escuela de Ciencias de la Educación - 2026 1(21)