
Introducción
En la sociedad contemporánea lo digital es una
parte integrada de la vida (de Laat y Dohn, 2019).
Las tecnologías digitales están siendo utilizadas
por millones de personas en todo el mundo para
superar o reducir muchos obstáculos, especial-
mente en lo referente a las dimensiones de tiempo,
espacio y velocidad (García, 2019). Estas generan
transformaciones que impactan en todas las esfe-
ras de vida del ser humano. una de ellas es la edu-
cación.
En la literatura cientíca es posible hallar di-
ferentes modalidades de educación que hacen uso
de las tecnologías digitales, como el aprendizaje
móvil (Crompton, 2013), la realidad aumentada
(Marín-Díaz et al., 2018), la realidad virtual (Mi-
guélez-Juan et al., 2019), los videojuegos educati-
vos (Marín-Suelves et al., 2022), la educación en
línea (Gros, 2018) y el blended learning (García,
2018). Incluso aplicaciones de mensajería como
WhatsApp (Suárez, 2018) y las redes sociales,
cuyo n no es meramente formativo, han conse-
guido un mayor interés a través de los años en los
estudios relacionados con la enseñanza (Lorenzo,
2020). Cada una de estas modalidades tiene po-
tenciales benecios, como disponibilidad en cual-
quier lugar y tiempo, acceso de manera exible,
posibilidad de personalizar el aprendizaje, enten-
der mejor el material, procesar la información más
a fondo, adaptarse a las necesidades individuales,
mejorar la colaboración, aumentar la motivación,
hacer que el aprendizaje sea más agradable, efec-
tividad respecto al costo, escalabilidad y equidad
(Car et al., 2019).
A pesar de las múltiples ventajas enunciadas,
sus benecios educativos parecen descansar más
en el modo en que se empleen que la frecuencia
de utilización (Area y Adell, 2021; Cabrejos et al.,
2023; Delgado et al., 2019; Rodríguez y Muñoz,
2023; Salmerón y Delgado, 2019). Las tecnologías
en sí no son buenas ni malas, sino herramientas
que pueden ser bien o mal empleadas, con lo cual
se hace necesario realizar un esfuerzo para integrar
lo digital en la educación y esta última en lo digi-
tal (García, 2019). Es decir, asumir una noción de
educación digital que tome en consideración tan-
to el uso de la tecnología digital en espacios edu-
cativos como los procesos de enseñanza y aprendi-
zaje sobre tecnología digital (Comisión Europea,
2020; Emejulu y McGregor, 2019).
Tal denición trasciende la visión instrumen-
tal de la educación digital y resulta transversal a los
términos de competencia digital, alfabetización
digital y ciudadanía digital. Si bien el dominio del
uso tecnológico de dispositivos y aplicaciones es
una de las dimensiones de la competencia digital
(Sanabria y Cepeda, 2016), hablar de un indivi-
duo alfabetizado digitalmente requiere que este
sea capaz de innovar con la tecnología y desarrollar
una ciudadanía digital, identidad, autoconciencia
y crecimiento personal (Pérez-Escoda et al. 2019).
A su vez, convertirse en ciudadano digital implica
requerimientos fundamentalmente culturales y
educativos (Cabero-Almenara et al., 2019).
La escuela, como institución encargada de la
formación integral de los estudiantes y de su pre-
paración para la vida ciudadana, juega un rol fun-
damental en el proceso de educación digital. Engel
et al. (2018) plantean que el desarrollo y la adquisi-
ción de las habilidades necesarias para aprovechar
el potencial de las tecnologías de la información
y la comunicación (TIC) requieren del apoyo de
esta como institución educativa.
En Cuba, la introducción de las TIC en el
Sistema Nacional de Educación se inició en 1987
(Navarro et al., 2021). Recientemente, debido a
la pandemia de la COVID-19, se incrementó el
empleo de los recursos tecnológicos disponibles
como parte de las adaptaciones curriculares en el
curso escolar 2020-2021 (González et al., 2021).
Este empleo marcado por la necesidad imperante
de innovación producto de una crisis global, pero
en un sistema educativo en esencia tradicional, ha
supuesto retos para todos los actores de la comu-
nidad educativa.
Se ha comprobado que el uso de las tecnologías
digitales para garantizar la continuidad educativa
en la educación media se ha visto afectado por ma-
las prácticas que disminuyen la calidad de los pro-
cesos de enseñanza y aprendizaje (Torralbas et al.,
2022). En la educación media, especícamente,
esto resulta crítico puesto que los adolescentes, sus
padres y los educadores se enfrentan a un mundo
en línea que ofrece ganancias, pero también desa-
rrollo y experiencias para los adolescentes que in-
Revista de la Escuela de Ciencias de la Educación - 2025, 2 (20)
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